Con tus precios, tu logo y sin pelearte con tres programas. Aluminio y PVC, a partir de la foto de tu hoja de medición.
Nos enseñaste tu pantalla durante una hora. Esto es lo que entendimos de cómo presupuestas hoy.
Cada hueco en papel, con sus medidas. Luego, en la oficina, toca meterlo todo otra vez, ventana a ventana.
«Vengo de medir cuatro pisos… tengo que venir aquí diseñando ventana por ventana, medida por medida.»
Potente: tiene las tarifas de Cortizo, Indalsu, Mapeal, Alugal o Extrugasa, calcula el desperdicio de barra y el margen y saca la lista de materiales y las hojas de corte.
Es el más rápido: «lo hago en una patada». Pero nunca te enseña tu coste, solo la tarifa.
Lento, sin API y con tarifas que no te actualizan: o las subes tú perfil a perfil o te cobran 500 € por serie.
Le subes la foto y la tarifa y «no falla 10 o 20 €». Pero no recuerda nada: cada vez hay que volver a darle las tarifas, y no hay una base de precios tuya detrás.
Ninguno de los tres programas deja que otro sistema escriba en él, así que no hay a qué «conectarse». La solución es tener tu propia base de precios y que el presupuesto salga de ahí, con tus tarifas, tus descuentos y tus márgenes.
«A mí lo que me jode es estar aquí 2 horas mirando para un ordenador.»
El objetivo: el presupuesto de una vivienda completa en unos 5 minutos, con tus precios de verdad detrás.
Tal cual la dibujas en obra, con tu letra. Desde el móvil en la misma obra, o desde la oficina.
Te enseña cada hueco con sus medidas y el tipo de ventana que ha entendido. Si un número está mal leído, lo corriges con un toque. Este paso no se salta nunca: un 3 leído como un 8 es un presupuesto mal hecho.
Material y serie, color, apertura, cristal, persiana, mosquitera e instalación. Con tu configuración habitual ya marcada y la opción de aplicarla a todas las ventanas de la obra.
Precio por ventana, instalación, IVA y total para el cliente. Y, a la vez, una hoja interna solo para ti con el coste, el margen y la lista de cristales a pedir.
Para que el precio salga bien a la primera, el sistema tiene que saber lo mismo que sabes tú. Estos son los nueve bloques de los que sale el precio de una ventana, y de dónde sale cada uno.
Tu margen, por familia de producto (aluminio, PVC, cristal, persianas e instalación), en el 40-50 % con el que trabajas o el que tú decidas. El IVA que corresponda. Tus condiciones: validez del presupuesto, plazo, forma de pago y garantía.
Todo esto ya lo tienes en la cabeza y repartido en tres programas. Lo que hacemos es ponerlo en un único sitio que sea tuyo.
Del aluminio tenemos la tabla completa, así que el precio sale igual que lo calcularías tú.
Partimos de la tabla de tarifas de los proveedores y series que trabajas y la pasamos a tu base de precios.
Cuando Mapeal baja tu descuento del 45 al 34 % en vez de subir la tarifa, cambias un número y todos los presupuestos nuevos ya salen bien. Sin pagar a nadie por actualizar series.
Antes de darlo por bueno, rehacemos con el sistema presupuestos de aluminio que ya hiciste y los comparamos línea a línea. No se entrega hasta que cuadran.
Lo sigues usando para fabricar, con las hojas de corte y el pedido, cuando el cliente acepta. Lo que ya no necesitas es abrirlo para presupuestar.
Lo hablamos en la reunión: el aluminio está claro y el PVC es el punto difícil. Así lo resolvemos.
Te enseña el precio de tarifa, pero nunca una tabla de precios. Solo sabes lo que vale una ventana después de diseñarla en su portal.
Lo dijiste tú en la reunión: «al cliente le voy a cobrar 603, pero a mí me está costando 332». 603 × 0,55 = 332. Si conocemos la tarifa de cualquier medida, conocemos tu coste.
Le pides a Hermet su tarifa en tabla: ancho × alto por tipología y color, como tienen muchos fabricantes de PVC. Con esa tabla, el PVC sale tan exacto como el aluminio y no hay que hacer nada más.
Aluminio, exacto. PVC, exacto si Hermet da la tabla; si no, dentro del ±2-3 %. En una ventana de 600 €, eso son entre 12 y 18 €: lo mismo que hoy das por bueno con ChatGPT.
Funciona en el ordenador y en el móvil. Pueden usarlo tú y quien esté en la oficina, cada uno con su usuario.
Medición a mano y luego:
Foto, confirmar, elegir y PDF:
Para que no haya sorpresas: esto es exactamente lo que montamos en esta fase.
Lo que más puede alargarlo es esperar la respuesta de Hermet o recibir las tarifas a trozos. Por eso el primer paso es juntarlo todo de una vez.
Es la siguiente fase, cuando la primera esté funcionando.
Hemos mirado tu portal en la grabación: es una web (PrefWeb) que tienes abierta como si fuera un programa. Eso permite montar un agente que entra con tu usuario y diseña las ventanas en el portal igual que lo harías tú.
El precio del PVC sale exacto y del día, directamente de Hermet, sin tabla ni calibración. Y el presupuesto, o el pedido sin cristal, queda creado en el portal, listo para mandar a fábrica cuando el cliente acepta.
Primero tiene que funcionar tu base de precios, con los presupuestos validados contigo. Conviene que Hermet sepa que vas a usar un asistente con tu cuenta. Y el agente tarda unos 30-60 segundos por ventana: sirve para cerrar el precio y el pedido, no para sustituir la rapidez de la Fase 1.
Seguimiento automático del 80 % que no cierra, facturación sin winDOS y la tienda con pantalla que explica el producto: «este es la Indalsu 67, con tal aislamiento…».
El proyecto es conjunto: tu información es la base de precios. Cuanto antes la juntemos, antes presupuestas en 5 minutos.
De las series que trabajas, con el descuento que tienes hoy con cada proveedor.
Aunque sea en esas hojas fotocopiadas: las leemos igual.
Instalación por ventana, remates, persiana interior y lo demás.
Mejor con su hoja de medición a mano. De aluminio y de PVC.
Que se la pidas tú, y acceso a tu portal para calibrar si no la dan.
Validez, forma de pago, garantía y el margen que quieres por familia.
Lo montamos contigo para que funcione en tu taller. Si funciona en el tuyo, funciona en el de tus compañeros. Elige un hueco y lo vemos juntos.
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